Volver

Alejandra Perciavalle, desde Nyon- Suiza

En un día nublado y frío como este, decorado con esta misma lluvia, parca y tímida, llegamos a Suiza a fines del año 99. Hoy, casi ocho años después, mi hijo mayor partió de Ginebra para retornar a su patria y retomar sus raíces.

La idea surgió como un secreto anhelo que fue rumiando vaya a saber Dios por cuanto tiempo. Luego de siete años de ausencia, para Pascuas, retornamos todos juntos de vacaciones a Buenos Aires. Era un viaje necesario y querido que trajo todo tipo de sensaciones a todo nivel. Para Kevin, que ya venía cuesta abajo con la frialdad imperante en las tierras helvéticas, fue el batacazo final. Ya estando en Baires, me informó que decididamente y luego de hacer el servicio militar suizo, que es obligatorio puesto que el ejército es civil, quería volver a Buenos Aires a tratar de terminar el colegio secundario, cosa que aquí, por diversos asuntos ya narrados, analizados, compartidos y algo superados, había sido imposible.

A mí, en ese momento me pareció una idea brillante y distante. Kevin entraba al ejército en julio, pasaba allí unos 10 meses ya que hay dos opciones: corta con secuelas anuales o larga y definitiva Léase: se hacen 4 meses de instrucción y regresas todos lo años por quince días o se hacen 10 meses de un saque y no volvés nunca más. Como Kevin detesta las armas, la violencia y las órdenes, decidió que la opción de una vez en la vida era la más piola. Yo estuve de acuerdo, sobretodo por que en esos diez meses recibiría un sueldo de 2000 francos mensuales (unos 1700 dólares) que le permitiría ahorrar bastante para comprar su pasaje y mantenerse en el futuro. Aparte, al no vivir en casa, yo podría también alquilar su cuarto con lo cual la economía familiar se vería ampliamente beneficiada. Encima, al terminar la formación militar en marzo podía viajar directamente a Baires y comenzar el colegio y si las cosas no se daban, podía regresar en agosto donde tenía reservada una plaza para seguir el aprendizaje de asistente social y trabajar en la guardería donde había sido contratado en noviembre pasado. Aparte viviría con el abuelo que anda muy aislado y solitario y sería un beneficio para ambos poder profundizar esa relación tan valiosa. Era un negocio redondo por todos lados.

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